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Comentarios sobre el Memorándum de Entendimiento entre el Gobierno del Perú y la Universidad de Yale,  celebrado el 14 de setiembre de 2007, para la implementación de un Acuerdo de Administración en Colaboración de los Materiales Arqueológicos Inca de Machu Picchu.

Por María Elena Córdova/Luís Guillermo Lumbreras
marzo, 2008

El documento denominado Memorando de Entendimiento establece una serie de condiciones, desde la postura de la Universidad de Yale, para la devolución al Gobierno del Perú de los bienes del patrimonio cultural de la Nación que desde hace más de 90 años se encuentran retenidos ilegalmente en el Museo Peabody de dicha universidad.

Examinadas estas condiciones, advertimos que contienen contravenciones a la Constitución y a las leyes peruanas que legislan sobre la defensa, protección, recuperación y repatriación del patrimonio cultural de la Nación.  Estas leyes son:

• Art. 21º de la Constitución Política del Perú – 1993.
• Ley Nº 28296 – Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación.
• Artículo 228 del Código Penal Peruano – Decreto Legislativo Nº 635
• Ley Nº 28778 – Ley de repatriación de los objetos arqueológicos que forman parte de la Colección Machu Picchu de    la Universidad de Yale. (El artículo 2º constituye la Comisión de Alto Nivel de Repatriación de los objetos arqueológicos)
• Ley Nº 27444 – Ley del Procedimiento Administrativo General.
• Decreto Supremo Nº 011-2006-ED – Aprueba el Reglamento de la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación.
• Decreto Supremo Nº 096-2006-EF – Autorizan una transferencia de partidas a favor de los Pliegos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Ministerio de Justicia.
• Decreto Supremo Nº 115-2006-EF – Autorizan transferencias de partidas a favor de varios pliegos presupuestarios.
• Resolución Suprema Nº 125-2003-RE – Aprueban Plan de Política Cultural del Perú en el Exterior.
• Resolución Suprema Nº 253-2006-RE – Autorizan contratación de servicios de asesoría legal para el proceso judicial que el Estado peruano iniciará en contra de la Universidad de Yale.

Dicho esto, en estricto cumplimiento de los principios constitucionales y demás de carácter legal, conforme a los dispositivos antes señalados, le asiste al Gobierno peruano la responsabilidad de evaluar con seriedad el texto del documento, ilustrarse sobre los antecedentes histórico - legales que existen y que son públicos y reclamar la devolución de los bienes culturales –sin ningún tipo de condición– en los términos que corresponden a la vigencia de la soberanía nacional y al legítimo derecho de los peruanos de recuperar los bienes de su patrimonio arqueológico que ilegalmente permanecen fuera del territorio de la patria, corrigiendo el error cometido con la suscripción del Memorando de Entendimiento del 14 de setiembre de 2007.

Consideramos que las autoridades competentes debieran asumir una firme y consecuente posición de defensa de la soberanía del Estado y las leyes nacionales y exigir ante los fueros jurisdiccionales, si fuera necesario, el respeto irrestricto de nuestros derechos culturales. Eso es lo que todos esperamos.

Del análisis del documento


1. La parte considerativa del Memorando contiene declaraciones lesivas a las disposiciones tutelares del patrimonio cultural de la Nación, la contenida en el parágrafo cuarto declara expresamente: "Por cuanto por más de noventa años Yale, se ha desempeñado como administrador de los Materiales, los ha conservado, preservado, investigado y puesto a disposición del público y de la comunidad académica internacional para ver y estudiar este patrimonio cultural históricamente reconocido…", agregándose en el parágrafo quinto: "Por cuanto el Perú y Yale, desean resolver amigablemente todas las cuestiones concernientes a la propiedad y posesión de los Materiales…". De estos textos se desprende, de un lado, que se está validando una ilegal posesión –de más de 90 años– de los bienes culturales peruanos, concesión que realiza el representante del Gobierno peruano a favor de la Universidad de Yale; y de otro lado, que todas las cuestiones concernientes a la propiedad y posesión de los materiales arqueológicos serán resueltas amigablemente; estos acuerdos devienen en impertinentes por cuanto las disposiciones sobre la propiedad y posesión de bienes del patrimonio cultural de la Nación están fijadas por la ley, nada puede acordarse fuera del marco de la ley.

Evidentemente, no se ha tenido en cuenta que los derechos de propiedad y posesión de los bienes que forman parte del patrimonio cultural de la Nación no se negocian, se reconocen y se respetan.


2. En cuanto al objeto del Memorando, tal como se advierte de su propio texto: "AHORA POR LO TANTO, es la mutua intención de Yale y el Perú el trabajar de manera expedita y de buena fe hacia una negociación, ejecución, e implementación de un Acuerdo de Administración en Colaboración de los Materiales Arqueológicos Inca de Machu Picchu…", se orienta a implementar una administración en colaboración de los materiales arqueológicos, figura jurídica inexistente en la legislación peruana. Las leyes de la materia disponen expresamente cuales son los organismos competentes del Estado para administrar el patrimonio cultural de la Nación, fijando sus facultades y atribuciones. En este sentido, consideramos que este acuerdo es inaplicable.

3. En la Sección I, bajo el título Principios de Cooperación, Colaboración y Amistad, se establece nuevamente la intención de crear un modelo de cooperación y administración continua de los materiales culturales, lo que, como hemos señalado en el numeral precedente, no corresponde. La administración del patrimonio cultural está establecida por ley, por tanto no se puede crear ningún modelo de administración fuera de los alcances de la ley de la materia. En esta misma sección, el representante del Gobierno peruano expresa, en nombre del Perú, su gratitud a la Universidad de Yale, ratificando otra vez más, reconocer y aceptar la posesión y administración –ilegales– de los bienes arqueológicos que esta institución académica ha sostenido por más de 90 años; en la práctica está validando la permanencia de los objetos culturales peruanos fuera de nuestro territorio por el indicado tiempo, contraviniendo las propias disposiciones que autorizaron la salida temporal y demás de orden reglamentario.

4. La Sección 2, que está referida a Definiciones, establece una clasificación de los materiales arqueológicos que H. Bingham retiró del Perú. A una parte las nombra piezas de "calidad de museo" (museables), las que están documentadas en un inventario, el que ha sido entregado a los representantes del Perú el mismo 14 de setiembre de 2007, según lo consigna el texto de esta sección –y que el INC confirma en la Gaceta Cultural de Perú, Nº 29 de octubre 2007, donde se informa de la presentación pública del inventario mostrando en una fotografía una de las páginas del citado inventario–; y a otra parte las denomina piezas que no son de calidad de museo (no museables), considerando en este rubro a aquellas que no son idóneas ni competentes para ser expuestas. Esta división arbitraria, que por supuesto parte sólo del lado de la Universidad de Yale, no tiene en cuenta el carácter científico de la colección, que es una unidad por sí misma, donde su condición de museable o no museable se decide en función de la naturaleza de la exposición que se quiera realizar, las que van desde exposiciones de arte hasta exposiciones de áreas de actividad y contextos de significado arqueológico, lo que en su momento lo deben decidir los especialistas peruanos.

El párrafo final de esta sección contiene una definición de lo que el Memorando de Entendimiento debe entender por derecho de usufructo, significando, entre otros aspectos, el derecho de posesión y uso de los materiales culturales con fines distintos y sin pago monetario por tales derechos. Sobre este punto, nos referiremos más adelante, al comentar la parte pertinente de la Sección 3.

5. La Sección 3, titulada Las Futuras Colaboraciones en Arqueología e Historia Natural, establecen otras condiciones para la devolución de los bienes arqueológicos peruanos. En sus literales a) y b) se acuerda el desarrollo de una exhibición viajera durante 2 años por Estados Unidos, Canadá y otros países, compuesta por las piezas arqueológicas denominadas de "calidad de museo" (museables) que la Universidad de Yale estaría dispuesta a devolver al Perú y por al menos 40 piezas arqueológicas similares que el Perú debe prestar, a su costo, y que el curador de esta muestra será Richard Burguer; así mismo, que el Perú construirá con sus propios recursos y de conformidad a las especificaciones que acuerde con la Universidad de Yale, el Museo y Centro de Investigación Machu Picchu, el que incluirá un reconocimiento a la memoria de la vida y obra de Bingham, cuando esté terminado y operativo y haya concluido la exposición viajera, la Universidad de Yale transferirá los bienes arqueológicos, llamados de "calidad de  museo" (museables). Adicionalmente se establece que se constituirá un Directorio para asesorar la planificación y operación del Museo y Centro de Investigación y que dos de sus miembros serán designados por la Universidad de Yale.

Como se advierte de los literales antes referidos, la Universidad de Yale mantiene sus condiciones para entregar al Perú los bienes culturales que no les pertenecen, ninguno de estos presupuestos es favorable a los intereses peruanos y su soberanía nacional. Por principio, le corresponde al Perú ejercer la defensa de esta soberanía, establecer las condiciones para los préstamos temporales de los bienes de su patrimonio cultural en concordancia con lo establecido por las leyes y reglamentos vigentes y designar a sus representantes y órganos consultivos sin intervención de ninguna clase, haciendo valer las disposiciones legales nacionales, cumpliéndolas y exigiendo su cumplimiento. De otro lado, el literal d) de esta misma Sección, bajo el título La Disposición de los Materiales, contiene 6 incisos, llamados sub
párrafos. En el sub párrafo i.) se reconoce al Perú, el derecho de propiedad de los materiales arqueológicos, lo que estaría correcto si no estuviera supeditado a los alcances de los sub párrafos ii.), iii.), iv.), v) y vi.), que establecen que se deberá pasar a la Universidad de Yale los derechos de usufructo de los materiales arqueológicos por el plazo de 99 años –se entiende que están referidos a aquellos denominados de calidad no museable – y que el derecho de propiedad que se reconoce al Perú es dependiente y estará condicionado por la simultánea concurrencia de la cesión de los derechos de usufructo a favor de la Universidad de Yale.

Como es de verse del texto de esta sección, concurren una serie de imposiciones y condiciones que la Universidad de Yale pretende hacer valer y que el representante del Gobierno peruano acepta –entendemos que sin la suficiente ilustración por parte de su equipo asesor y sin conocimiento de los antecedentes e instrumentos legales que deben obrar en los archivos de los organismos tutelares encargados de la recuperación de los bienes arqueológicos que la expedición de H. Bingham retiró del Perú–. Se debe tener presente que la demanda a la Universidad de Yale, está referida a la devolución de todas las piezas arqueológicas, de la colección que fue autorizada por el Gobierno peruano a ser retirada del país con fines de estudios científicos; y no sólo, a una parte de ella. No se ha considerado al suscribir el Memorando de Entendimiento, que no es lícito ceder la posesión de los bienes pertenecientes al patrimonio cultural de la Nación. De acuerdo con la legislación vigente, inclusive la producida desde los inicios de la República, en 1822 y hasta la actualidad, todos los objetos arqueológicos que se encuentren, producto de investigaciones científicas, pertenecen al Estado peruano; son parte del patrimonio nacional; no pueden ser extraídos del territorio nacional a menos que sean autorizados y, en este caso, sólo deben permanecer fuera del país por el tiempo del préstamo concedido; bajo ningún fundamento pueden ser objeto de cesión de derechos posesorios.

6. En la Sección 4, titulada La Elección de Foro y Jurisdicción, se establece el sometimiento de las partes celebrantes a las leyes de Connecticut y a la jurisdicción del Distrito Judicial del Distrito de Connecticut de los Estados Unidos de Norteamérica, reconociendo expresamente que éste tiene jurisdicción respecto a ellas y sobre la propiedad de los materiales arqueológicos, cuyo "valor es bastante mayor que $ 200.000", según está expresado en el documento. Al respecto, es inevitable señalar que el aludido sometimiento vulnera los derechos de toda la comunidad peruana, significa un atentado contra el patrimonio cultural y la renuncia a las disposiciones de las leyes nacionales –las que contrariamente permanecen vigentes–. Se hacenecesario, entonces, corregir la contravención advertida. Además de la valorización –meramente comercial– que realizan respecto de los bienes patrimoniales, que involucra disminuir y menospreciar la valoración y significado que éstos mantienen como signos identitarios de nuestra cultura y que son precisamente los principios fundamentales que el representante del Gobierno peruano y su equipo asesor debieron rescatar, defender y hacer prevalecer.

7. Finalmente, la Sección 5 titulada Las Provisiones Generales establece, entre otros, que las partes producirán dentro de los 60 días –plazo que se cumplió en el mes de noviembre de 2007– un acuerdo final y definitivo satisfactorio para ambas partes, en el que el Gobierno del Perú exonerará a la Universidad de Yale de cualquier reclamo legal por los materiales resultantes de circunstancias anteriores; establece también que el presente Memorando de Entendimiento constituye un acuerdo completo sobre la materia que se discute y que se suspenden todos los acuerdos anteriores, escritos o entendimientos previos orales o escritos; y, que el Memorando ha sido revisado y negociado por ambas partes y su consejo –suponemos que se refiere a sus respectivos equipos asesores– y que sus representantes tienen pleno poder, autoridad y capacidad para actuar en representación de la parte para quien ejecutan el Memorando de Entendimiento. Como se aprecia, las estipulaciones que contiene esta sección tampoco son favorables a los intereses de la Nación peruana. Contravienen una vez más las leyes nacionales que explícitamente disponen que los derechos de la Nación sobre los bienes de su patrimonio cultural son imprescriptibles, de tal suerte que la renuncia a reclamar legalmente los materiales culturales que hubieren resultado de circunstancias anteriores y la suspensión que se pretende de acuerdos o entendimientos anteriores –que pudieran traducirse en las propias autorizaciones de salida temporal de estos materiales arqueológicos otorgadas por las autoridades peruanas–, carecen de valor y vician el acto jurídico celebrado.

8. Finalmente, consideramos pertinente enfatizar que encontramos este Memorando de Entendimiento plagado de vicios de nulidad, como ya lo hemos anotado precedentemente, lo que deviene la posibilidad de que así sea declarado como tal por la instancia jurisdiccional competente. Sin embargo, cabe el recurso de que el acuerdo final y definitivo –en el caso que no se hubiese celebrado– y con el debido asesoramiento y en estricta observancia de la legislación peruana, corrija los errores señalados, los que sin duda –hoy– ponen en riesgo la recuperación y
repatriación de los bienes patrimoniales peruanos.

Algunos datos referidos a los antecedentes histórico-legales


* La Resolución Nº 1529 del 31 de octubre de 1912 dispuso autorizar al señor Hiram Bingham, para que en representación de la Universidad de Yale y la Sociedad Geográfica Nacional de los Estados Unidos de Norteamérica, continúe practicando las exploraciones y excavaciones que tenía iniciadas en terrenos sin dueño o fiscales del departamento del Cusco, siempre que, como consecuencia de ellas, no sufran, se destruyan o mutilen, en lo más mínimo, los monumentos o construcciones de las épocas incaica o colonial que en dichos terrenos se encontraban. Entre las condiciones establecidas se advierte lo siguiente:

a) El permiso otorgado vencía el 1° de diciembre de 1912.
b) Todos los objetos que en virtud de esta autorización, se extrajeron o hayan extraído antes de esta fecha, podían remitirse por la Aduana de Mollendo, después de inventariados, sólo con destino a la Universidad y Sociedad Geográfica referidas.
c) El Gobierno del Perú se reservó el derecho de exigir a la Universidad de Yale y a la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos de Norte América, la devolución de los objetos únicos y la de los duplicados que se extrajeron, así como copia de todos los estudios e informes relativos a las exploraciones practicadas en el territorio nacional.

* La Resolución Nº 31 del 27 de enero de 1916, autorizó al señor Elwood C. Erdis, Subdirector de la expedición científica organizada bajo los auspicios de la Universidad de Yale y de la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos de Norte América, para que exporte por el Callao 74 cajones que contenían objetos arqueológicos extraídos del departamento del Cusco en los años 1914 y 1915; disponiendo que la Universidad de Yale y la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos de Norte América quedaban obligadas a devolver en el plazo de 18 meses, contados desde esa fecha, los objetos cuya exportación se permitió, debiendo remitir al Ministerio de Instrucción los estudios y fotografías que respecto de ellos se hubieren realizado.

 * En el Tomo II de la "Memoria del Museo de Historia Nacional – Refuerzos y Resistencias" de Emilio Gutiérrez de Quintanilla, se consiga una carta de J. L. J. Ostiander de fecha 22 de setiembre de 1921, a través de la cual comunica al Director del Museo de la Universidad de Yale la devolución de 47 cajones de residuos de esqueletos humanos de las huacas del Perú, dentro de  los cuales no se encontraba el material cultural extraído de Machu Picchu.

* Existen informes de la historiadora Blanca Alva Guerrero que dan cuenta de la investigación que inició sobre la Colección Machu Picchu del catálogo on-line del Museo Peabody. Hasta donde pudo hacer su investigación se determinó una importante cantidad de objetos peruanos que se encontraban en dicho museo. Toda la información fue retirada abruptamente de la página Web del museo alrededor de setiembre del año 2002, según lo refirió la Srta. Alva.

* La carta de Hiram Bingham de fecha 28 de noviembre de 1916, que dirige a un representante de la Sociedad Geográfica Nacional de los Estados Unidos de Norteamérica, reconoce:
a) La propiedad del Gobierno peruano sobre los bienes arqueológicos  extraídos.
b) Que el plazo para devolverlos se cumplía en agosto de 1917.

Legislación que sustenta el reclamo


1. Decreto Supremo del 27 de abril de 1893 que prohíbe hacer exploraciones para buscar objetos arqueológicos en huacas antiguas, fortalezas templos u otros pasajes situados en terrenos públicos o de ninguno, sin una licencia especial obtenida en la forma descrita por el citado decreto.

2. Decreto Supremo Nº 2612 del 19 de agosto de 1911 modifica el Decreto Supremo del 27 de abril de 1893, señalando que "todos los objetos que se encuentren pertenecen al Estado, quien puede conceder los duplicados a los que soliciten la licencia, siempre que se trate de  corporaciones científicas de carácter oficial, de los objetos únicos, los solicitantes solo pueden tomar fotografías".

3. Resolución Nº 1529 del 31 de octubre de 1912 y la Resolución Nº 31 del 27 de enero de 1916, de las que se desprende claramente que el Gobierno Peruano se reserva el derecho de exigir de la Universidad de Yale y de la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos, la devolución de los objetos extraídos (artículo 4°) o bien la obligación de dichas instituciones de devolver los bienes exportados en el plazo de 18 meses, contados desde el 27 de enero de 1916 (artículo 2°).

4. Los Decretos Supremos mencionados en los numerales 1 y 2 regulaban lo concerniente a los procedimientos para la exploración arqueológica, la exportación de las piezas arqueológicas, y el derecho de propiedad del Estado peruano sobre todos los objetos arqueológicos que se encuentren en las excavaciones autorizadas. La Resolución Nº 1529 del 31 de octubre de 1912 y la Resolución Nº 31 del 27 de enero de 1916 se expidieron bajo la vigencia de los citados decretos supremos, por lo tanto, corresponde al Estado peruano exigir la devolución de los bienes arqueológicos de su patrimonio cultural; así mismo, la entrega de los estudios, informes y material fotográfico que se generó como consecuencia de las investigaciones arqueológicas.

Base legal que debe ser invocada
1. Constitución Política del Perú de 1993, artículo 21
2. Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación - Ley Nº 28296
3. Ley de repatriación de los objetos arqueológicos que forman parte de la Colección Machu Picchu de la Universidad de Yale - Ley Nº 28778
4. Código Penal Peruano - Decreto Legislativo Nº 635, artículo 228
5. Resolución Suprema Nº 125-2003-RE - Aprueban Plan de Política Cultural del Perú en el Exterior
6. Resolución Suprema Nº 253-2006-RE - Autorizan contratación de servicios de asesoría legal para el proceso judicial que el Estado peruano iniciará en contra de la Universidad de Yale

Resumen de las negociaciones realizadas entre el Gobierno del Perú y la Universidad de Yale (2002 - 2006)

• En mayo de 2002 el Gobierno peruano inicia las primeras acciones orientadas a la repatriación de los objetos arqueológicos extraídos por Hiram Bingham de Machu Picchu –que se encuentran retenidas ilegalmente por la Universidad de Yale desde hace más de 90 años–, sucediéndose una serie de reuniones entre el Ministro de Comercio Exterior y Turismo, Ministerio de Relaciones Exteriores e Instituto Nacional de Cultura.

En una de estas reuniones de trabajo, estuvieron presentes los representantes de la National Geographic, Sr. Ferry D. García, Executive Vice President - Mision Programs y el Sr. Barton G. Lewis, Contributing Editor, quienes manifestaron el interés de la citada organización de prestar colaboración al Gobierno peruano en el proceso de devolución de los bienes culturales extraídos por la expedición Bingham.

• Entre mayo de 2002 a junio de 2004, el Embajador del Perú en Washington, Dr. Eduardo Ferrero y otros funcionarios de la Embajada peruana, Sr. Marco Balarezo y Sra. Elvira Velásquez sostuvieron varias reuniones con los representantes de la Universidad de Yale, Dra. Dorothy Robinson y Dr. Richard Burger, con la finalidad de tratar sobre la devolución por parte de dicha Universidad al Perú, de los bienes culturales extraídos de Machu Picchu por la expedición de H.
Bingham.

El INC durante este tiempo proporcionó información técnica a la Embajada de Perú en Washington –a través de la Sub Secretaría de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores– que le permitió sustentar el derecho del Perú a reclamar la devolución de los bienes arqueológicos retenidos por la Universidad de Yale.

Lamentablemente las reuniones sostenidas durante todos estos años no concluyeron en acuerdos satisfactorios debido a la posición asumida por los representantes de la Universidad de Yale, quienes se negaron a reconocer –en principio– la propiedad del Perú sobre los bienes extraídos por Bingham, tratando de imponer una serie de condiciones, las que desde el punto de vista estrictamente legal y de principios, era imposible aceptar.

• El Instituto Nacional de Cultura (en la gestión de entonces), luego de un minucioso trabajo de recopilación de información histórica y de archivo, y del análisis de la legislación nacional sobre la materia, elaboró el Expediente Técnico-Legal que serviría de sustento para reclamar la devolución de los bienes culturales extraídos de Machu Picchu por Hiram Bingham, comisionado de la Universidad de Yale y la National Geographic de los Estados Unidos.

El expediente fue presentado al Despacho del Ministro de Relaciones Exteriores, con Oficio Nº 200-2005-INC/DN del 16 de febrero de 2005, solicitándole evalúe la conveniencia de iniciar los trámites legales que fueren pertinentes.

El 13 de mayo de 2005, el INC remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores, al Ministerio de Educación y al Embajador del Perú en Washington, información complementaria respecto a los bienes del patrimonio cultural peruano que permanecen en el Museo Peabody de  la Universidad de Yale.

• El Embajador Eduardo Ferrero mediante carta fechada el 7 de octubre de 2005 y dirigida al señor Richard Levin, Presidente de la Universidad de Yale, solicitó formal y oficialmente el retorno de las momias, cráneos, huesos y restos humanos, objetos de cerámica, utensilios, objetos de arte y todo otro ítem que fueron extraídos de Machu Picchu, Cusco y de sus áreas circundantes y transportados a New Heaven - Connecticut, en el período 1911 - 1916. Concluyendo la comunicación, que en caso de no recibir respuesta positiva, el Perú se vería obligado a recurrir a los Tribunales para hacer valer su derecho. Posición que fue reiterada en comunicación de fecha 20 del mismo mes y año.

• Mediante Nota de Prensa 640-05, el Ministerio de Relaciones Exteriores comunicó que el Canciller Oscar Maúrtua de Romaña había informado al Presidente de la Universidad de Yale, Sr. Richard Levin, que el Perú tenía una demanda judicial en caso no se le reconocieran sus derechos sobre las piezas arqueológicas extraídas por Hiram Bingham.

• En febrero de 2006, el Embajador Eduardo Ferrero, funcionarios de la Subsecretaría de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Director Nacional del INC, acordaron continuar con las negociaciones y bajo los parámetros establecidos por la legislación nacional, las mismas que debían concluir ese mismo mes.

• El 1º de marzo de 2006, la Universidad de Yale –a través de un comunicado de prensa– expresó su desencanto de que el Gobierno peruano haya rechazado todas sus propuestas y que esté determinado a enjuiciarlos.

En respuesta a este comunicado, la Embajada de Perú en los Estados Unidos de Norteamérica emitió una Nota de Prensa, en la que señaló: "Es desafortunado que después de más de 3 años de conversaciones, Richard Levin, Presidente de la Universidad de Yale y Dorothy Robinson, Vicepresidenta y Asesora Jurídica de dicha Universidad, no hayan actuado conforme al principio de buena fe."

El INC mediante nota de prensa respaldó la posición asumida por nuestra Embajada en los Estados Unidos, con quien coordinó estrechamente, apoyando las negociaciones.

• Mediante Decreto Supremo Nº 096-2006-EF, publicado en el Diario "El Peruano" el 26 de junio de 2006, se autoriza una transferencia de partidas a favor del Pliego Ministerio de Relaciones Exteriores, para cubrir los costos de repatriación de las piezas arqueológicas extraídas de Machu Picchu, entre otros rubros.

• Mediante Resolución Suprema Nº 253-2006-RE, publicada en el Diario "El Peruano" el 11 de julio de 2006, se autoriza al Embajador del Perú en los Estados Unidos de América para contratar los servicios especializados de asesoría legal internacionales para el proceso judicial que el Estado peruano iniciará en contra de la Universidad de Yale.

• Por Ley Nº 28778 publicada en el Diario "El Peruano" el 13 de julio de 2006, se declara de interés nacional la repatriación de los objetos arqueológicos, autorizados por el Estado peruano a salir del país mediante Decreto Supremo Nº 1529 y Decreto Supremo Nº 31, del 31 de octubre de 1912 y 27 de enero de 1916, respectivamente, que conforman la Colección Machu Picchu, depositada en el Museo Peabody de la Universidad norteamericana de Yale.

La misma ley constituye la Comisión de Alto Nivel de Repatriación de los objetos arqueológicos, conformada por:

- Un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores, que la  presidirá,
- Un representante del Ministerio de Justicia,
- Un representante del Congreso de la República,
- Un representante del Instituto Nacional de Cultura,
- Un representante del Gobierno Regional de Cusco
- Un representante del Gobierno Local de Machu Picchu.

• Mediante Decreto Supremo Nº 115-2006-EF, publicado el 18 de julio de 2006, se autorizan transferencias de partidas a favor de varios pliegos presupuestarios, entre ellos, el Ministerio de Relaciones Exteriores para cubrir los costos de repatriación de las piezas arqueológicas extraídas de Machu Picchu, entre otros ítems.

• En observancia a lo dispuesto por la Ley Nº 28778, el 24 de julio de 2006 a las 11 de la mañana, en las instalaciones de la Subsecretaría de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, se procedió a instalar la Comisión de Alto Nivel de Repatriación, con los representantes acreditados de las instituciones que conforman la Comisión establecida por la citada ley:

1. Embajador Carlos Pareja Ríos, Subsecretario de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, en su calidad de Presidente.
2. Dra. Claudia del Pozo, Asesora del Despacho Ministerial del Ministerio de Justicia, en representación del Ministerio de Justicia.
3. Dr. Jorge Manuel Pando Vílchez, Jefe de la Oficina de Asesoría Jurídica y Procuraduría del Congreso de la República, Representante Alterno del Congreso de la República -por la  imposibilidad física de asistir su titular, Sr. Fernando Ayllón-
4. Dr. Luis Guillermo Lumbreras Salcedo, Director Nacional del Instituto Nacional de Cultura.
5. Arq. Freddy Escobar, representante del Gobierno Regional del Cusco.
6. Sr. José Koechlin von Stein, representante del Gobierno Local de Machu Picchu.

• El 10 de agosto de 2006, se realizó la Segunda Reunión de la Comisión de Alto Nivel de Repatriación, la que contó con la asistencia plena de los señores miembros de la Comisión y sus asesores. Se acordó preparar un informe sobre la base de los antecedentes actuados hasta el momento para presentarlo al Ejecutivo. Se fijó como fecha para la próxima reunión, el 25 del mismo mes.

Las nuevas negociaciones entre el Gobierno del Perú y la Universidad de Yale (junio 2007)
• El 30 de junio de 2007 se realizó la Primera Ronda de Negociaciones entre Perú y la Universidad de Yale, para tratar sobre el retorno al Perú de las piezas de la colección Machu Picchu, que se encuentran actualmente en poder de dicha universidad en los Estados Unidos.
(Según consta del texto del primer considerando de la Resolución Ministerial Nº 1094/RE, del 11 de setiembre de 2007).

La indicada Resolución Ministerial autorizó a la Embajadora Bertha Catalina Vega Pérez, Directora General de Asuntos Legales del Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Embajadora Liliana Tamara Cino de Silva, Directora General de Promoción Cultural y Protección Patrimonial del Ministerio de Relaciones Exteriores, a participar -como integrantes de la delegación peruana- a la Segunda Ronda de Negociaciones celebrada el 13 de setiembre de 2007 en la ciudad de Nueva York.

• La Resolución Suprema Nº 026-2007-ED, publicada el 6 de setiembre de 2007 autorizó a la Directora Nacional, Dra. Cecilia Bákula Budge y a la Directora de Defensa de Patrimonio Cultural, Lic. Blanca Alva Guerrero a viajar a la ciudad de Nueva York del 10 al 15 de setiembre para atender la recepción del inventario de objetos arqueológicos provenientes de Machu Picchu, a ser entregado por la Universidad de Yale al Gobierno del Perú.

• La Resolución Suprema Nº 150-2007-PCM, publicada el 30 de agosto de 2007, autorizó el viaje del Sr. Hernán J. Garrido-Lecca Montañez, Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento a la ciudad de New Haven, Estado de Connecticcut de los Estados Unidos, del 12 al 16 de setiembre, en representación del Estado peruano para reunirse con las principales autoridades de la Universidad de Yale, con el propósito de concretar el retorno al Perú de los objetos arqueológicos de Machu Picchu que se encuentran el Museo Peabody y coordinar la búsqueda de financiamiento para la construcción de un Museo en la ciudad de Cusco.

• Como podemos advertir de las Resoluciones Supremas señaladas precedentemente, en las mismas fechas acuden a los Estados Unidos y en torno al mismo asunto, una delegación de funcionarios presidida por el Ministro Garrido-Lecca Montañez, quien suscribió a nombre del Perú y supuestamente bajo el asesoramiento de los indicados funcionarios de Relaciones Exteriores e INC el Memorándum de Entendimiento de fecha 14 de setiembre de ese año.

• Este cuestionado Memorándum establece acuerdos de entrega a la Universidad de Yale de prerrogativas en relación a los bienes del patrimonio cultural de la Nación –que retiene ilegalmente por más de 9 años–. Por principios de soberanía y consideraciones de orden legal del Perú, no pueden adoptarse acuerdos, menos aún, hacerse concesiones en relación a bienes culturales del patrimonio nacional fuera del marco de la legislación vigente. De modo que la renuncia expresa que se ha hecho a las atribuciones y facultades respecto de los bienes culturales protegidos por el Estado, va contra la ley y la dignidad del Perú.

• La delegación compuesta por las 4 funcionarias mencionadas irrogó al Estado un gasto de US $ 8,519.60, sin contar la subvención que recibió el Ministro Garrido-Lecca de la GTZ alemana para su viaje en esas fechas, y sin contar con los gastos que ocasionó la llamada Primera Ronda de Negociaciones del mes de junio de 2007.

• Mediante Resolución Suprema Nº 009-2008-ED publicada el 29 de febrero del 2008 se ha autorizado el viaje de 7 funcionarios del Instituto Nacional de Cultura, bajo la presidencia de la Dra. Bákula Budge, para participar en una segunda reunión de trabajo con representantes de la Universidad de Yale, para atender la recepción del inventario de objetos arqueológicos provenientes de Machu Picchu al Gobierno del Perú. Los funcionarios son, la Dra. Cecilia Bákula Budge, doña Blanca Alva Guerrero, doña Marisol Zumaeta Aurazo, doña Katie Marlene Navarro Vásquez, don Javier Vásquez Llanos, don Juan Gamboa Garibay y doña Rosario Ramírez Zavaleta; quienes asistirán a dicha entrega entre el 29 de febrero y el 13 de marzo del 2008, con un gasto de US $ 30,050.67 (equivalente a 90,152.01 Nuevos Soles).

De acuerdo con los términos establecidos en el Memorándum de Entendimiento del 14 de setiembre de 2007, las piezas cuyo inventario recibirán, por segunda vez en esta ocasión, deben ser aquellas que en dicho Memorándum la Universidad de Yale les da la calidad de "museables" y que ya les fue entregado el mismo 14 de setiembre de2007 –según está indicado– e inclusive anunciado en la Gaceta Cultural del Perú, Nº 29 del mes de octubre de 2007, donde aparece una fotografía mostrando una de las páginas del inventario.

Suponemos que estos funcionarios asisten a esta "segunda reunión de trabajo con representantes de la Universidad de Yale", en seguimiento de los acuerdos del Memorándum de Entendimiento, con lo cual se confirmaría que dicho Memorándum está siendo ejecutado, en contra de lo esperable que era su ratificación por el Congreso de la República y el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre la procedencia o no de los términos de dicho Acuerdo.

• El hecho de que se haya concertado este acuerdo sin conocimiento público durante todos estos meses, con la participación del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Instituto Nacional de Cultura y la delegación del Estado peruano representado por el entonces Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, debe ser destacada como desobediencia a las leyes tutelares del Patrimonio Cultural de la Nación. Adicionalmente, no se ha derogado la Ley Nº 28778 que nombra una Comisión de Repatriación de Alto Nivel, en donde además del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Instituto Nacional de Cultura debieran estar un representante del Ministerio de Justicia, un representante del Congreso de la República, un representante del Gobierno Regional de Cusco y un representante de la Municipalidad de Machu Picchu. Dicha ley fue publicada en el Diario "El Peruano" el día jueves 13 de julio de 2006 y, a menos que haya sido derogada, sigue vigente.

Es de esperar que el acuerdo final sea de conocimiento público y se cumplan todas las exigencias de la Constitución y de las leyes específicas sobre la materia, con la participación del Congreso de la República, dado que se trata de bienes patrimoniales de la Nación y de la presunta inobservancia de leyes emanadas de dicho Poder del Estado.

Lima, marzo de 2008

 


Defensa Del Patrimonio Cultural

LA CARTA ABIERTA DEL 7 DE MARZO DE 2008 AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA Y LAS MANIOBRAS DE LA UNIVERSIDAD DE YALE PARA APROPIARSE DE LAS COLECCIONES DE MACHU PICCHU

Dr. Hugo Ludeña*

El 7 de marzo de 2008 un grupo de intelectuales  de las más prestigiosas universidades y  centros académicos de los Estados Unidos y del Perú le remitieron al Presidente Alan García, una Carta Abierta de protesta, al haber tomado conocimiento de un  “Memorando de Entendimiento”  suscrito entre un representante del Perú y el Presidente de la Universidad de Yale, con relación a la devolución de las Colecciones Arqueológicas de Machu Picchu.

El Memorando había permanecido en secreto durante más de seis meses y solo se habían difundido algunos de los capítulos de una versión distorsionada y antojadiza emitida por los voceros de la Universidad de Yale y del Ministro de Vivienda del Perú. Llamaba la atención que un documento tan importante, que se suponía que serviría para poner fin a la casi centenaria controversia entre la Universidad de Yale y el Perú mediante un Acuerdo, no fuera difundido con transparencia y que los responsables,  eludieran sistemáticamente pronunciarse al respecto.

La Carta Abierta al Presidente de la República  sobre la Devolución de los Objetos Arqueológicos  de Machu Picchu al Perú pone al descubierto las graves maniobras realizadas por sus actores, en contra del Patrimonio Arqueológico del Perú, en una nueva modalidad de depredación cultural: El despojo abusivo que pretende realizar  una universidad de los Estados Unidos en contra de los intereses del Perú.

La Carta Abierta tiene mucha semejanza con aquella voluminosa  “Carta al Rey” escrita por el cronista indio Huamán Poma de Ayala a fines del siglo XVI y principios del XVII, reclamando Justicia y Buen Gobierno, ante el saqueo de los tesoros de los Incas y por  los abusos y exacciones de los que eran víctimas los indios del Perú.

Ahora, los descendientes de esos antiguos peruanos, el año 2008  continúan reclamando, esta vez, porque  al más puro estilo de los vaqueros del viejo oeste, el Presidente de la universidad de Yale y algunos  funcionarios no quieren honrar la palabra empeñada por Hiram Bingham, uno de sus miembros de principios del siglo XX. Como siempre, los confiados peruanos, le habían autorizado a Bingham solo bajo su palabra a trasladar temporalmente a su universidad los tesoros de Machu Picchu recientemente descubiertos.

Existen documentos Resoluciones y pedidos de la época los cuales son suficientes para demostrar que los peruanos dieron en préstamo y sin ninguna garantía, los tesoros de Machu Picchu a esa universidad. De manera que resultan impertinentes los argumentos que han dado los funcionarios de Yale para alegar algún derecho de propiedad sobre las piezas arqueológicas.  Las autoridades del Perú deberían basarse en los inventarios originales con los cuales las autoridades del Museo de Historia Nacional del Perú le entregaron las colecciones de Machu Picchu  al  representante de la Universidad de Yale,  y cumplir con lo pactado.

CUANDO LA PALABRA COMPROMETIDA Y LAS LEYES NO SE CUMPLEN

Lamentablemente, la historia de Machu Picchu está marcada  por numerosos actos irregulares  resultantes de la ambición y el afán de lucro de personas inescrupulosas que,  desde muy temprano, vieron las posibilidades de aprovecharse personalmente de la importancia histórica y cultural del  monumento y su entorno. Para poner freno a los sistemáticos intentos de los depredadores, el Estado peruano ha realizado numerosas acciones, legales y  administrativas, sin embargo, cada cierto tiempo surgen nuevas modalidades para depredar el monumento y las colecciones arqueológicas que forman parte del mismo.

Hiram Bingham llegó al Perú en 1909 y empezó a excavar sin autorización alguna cerca de  Apurimac en la zona de Choquequirao, y en los alrededores del Cusco. Los hacendados de esa época eran muy hospitalarios y salían con los viajeros y visitantes a huaquear las tumbas incaicas, a pesar de los esfuerzos que hacían las autoridades para impedir los saqueos. Entre 1909 y 1912 Bingham y sus colaboradores hicieron numerosas excavaciones y compraron importantes colecciones de piezas arqueológicas de Machu Picchu y el Cusco y las pretendieron exportar ilegalmente, por lo cual fueron decomisadas por la Aduana de Mollendo.

Debido a presiones políticas y diplomáticas, las piezas le fueron devueltas a Bingham quien  para regularizar su situación obtuvo la autorización del gobierno peruano recién en  octubre de 1912. Las excavaciones que realizó en 1915 y 1916 fueron  autorizadas  en 1916 y se le dio un plazo para su devolución y  entrega de Informes. Desde entonces, nada se conoce sobre los Informes de las excavaciones ni de la devolución de las piezas arqueológicas, planos, herbarios, huesos y fotografías, sobre lo cual Yale está en deuda con las autoridades culturales del Perú.

De manera que las estratagemas utilizadas en los últimos años por la Universidad de Yale para apropiarse de las colecciones d Machu Picchu, solo indican que sus directivos  han sido engañados por quienes los han conducido al absurdo extremo  de querer apropiarse de un Patrimonio arqueológico que no les pertenece. Se trata de una conducta tan deshonesta que durante los últimos años ha llamado la atención de las universidades y museos más importantes de Norteamérica.

LA FIRME ACTITUD DE LA NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY Y DE OTRAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS NORTEAMERICANAS

En esta controversia entre el Perú y el Museo Peabody de la Universidad de Yale  la institución que desde el principio ha mantenido una  posición imparcial, digna y  decidida ha sido la National Geographic Society, a  través de sus representantes.

Al respecto, las declaraciones de su Vicepresidente Ejecutivo Terry García y de Johan Reinhard han sido contundentes. Ellos se han pronunciado a favor de la devolución de las piezas arqueológicas al Perú, sin dilaciones, dejando  sin piso a la Universidad de Yale, a sus directivos y a los arqueólogos  que alegaban supuestos  derechos de propiedad. Antes de opinar, los directivos de la National Geographic Society revisaron sus archivos y encontraron que  después de las primeras exploraciones y excavaciones de Bingham en 1909 y 1910 la National Geographic financió las siguientes expediciones de la Universidad de Yale. Pero los acuerdos  entre la Universidad y el Perú  no comprometían la cesión a los norteamericanos ni menos la propiedad de ninguno de los objetos recuperados durante las exploraciones y excavaciones en el Cuzco.

Para mejor resolver, la National Geographic contrató la consultoría de dos prestigiosos estudios de abogados de Washington para que estudien el problema y determinen si existía alguna base para reclamar la propiedad de las piezas arqueológicas de Machu Picchu por parte de los norteamericanos. Los abogados contratados son los expertos que atienden las consultas de las grandes galerías de arte de Nueva York, quienes después de revisar los antecedentes, concluyeron que no existían fundamentos para reclamar la propiedad. De acuerdo a las cartas, informes y documentación cursada por Hiram Bingham y la universidad de Yale, existen evidencias  para sostener que las piezas arqueológicas fueron trasladadas a los Estados Unidos en préstamo y que debían devolverlas al Perú, conforme lo indicaban las Resoluciones de la época.

En 2005 Terry García informó haberle proporcionado al Gobierno Peruano y a la Universidad de Yale, la documentación de la época con la cual se demuestra que ellos financiaron las expediciones de Bingham en el entendimiento de que concluidos los estudios de las colecciones de Machu Picchu estas serían devueltas al Perú, tal como lo indican las autorizaciones. La Sociedad Geográfica aclaró que ellos no tienen ningún objeto arqueológico de esa expedición. El año 2008 García, sin ninguna duda, ha declarado nuevamente que Yale tiene la obligación ética  de reconocer  al Perú la propiedad de los artefactos de Machu Picchu.

“Todos esos objetos fueron sacados de su país con el consentimiento del Perú en base a acuerdos  y otra correspondencia que dejaban muy en claro que el Perú estaba prestando esos objetos”. García dijo que: “Yale tiene la obligación  de devolver todos los objetos  excavados  en Machu Picchu  que están en poder de  los funcionarios de Yale.”

También afirmó que la National Geographic  Society  está  definitiva  e indudablemente  ligada  a las expediciones de Bingham, porque  financió las excavaciones  de 1912, y de 1914-15. Esa fue  la primera beca  arqueológica  que la National Geographic hizo, y desde 1912  ha financiado y auspiciado  más de 8,000  proyectos arqueológicos.

Una carta de Bingham del 28 de noviembre de 1916. al entonces  Presidente de la National Geographic, Gilbert Grosvenor, refuerza la declaración de García, de que los artefactos fueron prestados a  la universidad. En esa dice:

- “No nos pertenecen a nosotros sino al gobierno peruano  el cual nos autorizó sacarlos de ese país  con la condición de que sean devueltos  en 18 meses, dijo Bingham acerca de los restos”.

También,  la institución de mayor representatividad en el campo de la Arqueología y la Antropología en los Estados Unidos,  la Society for American Archaeology (SAA), se ha pronunciado  a través de su  Presidente, Dean R. Snow,  quien es  profesor de Antropología de  Pennsylvania State University, y ha declarado lo siguiente:

“… having this  objects preserved  in Perú was consistent  with the way  scholars in the field  work these days. Most countries  for decades  now have been  reluctant to  let those  running digs take their finds home. “So, with rare exceptions, you work on the staff you find  in that country” , said Snow.

El Presidente del Comité de Ética de la misma institución, Alex W. Baker  también ha declarado al respecto:

“Ethical standards are always evolving and, I hope, always improving and deciding how to resolve  disputes from earlier periods in which the ethical standards –not to mention the museum staffs  and governmental representatives – envolved  were different  in always hard”, said Barker.

The ethics comittees  consistently urge academic  departments and museums  to be “as  transparent as possible” in discussing  where colections came from and under what circumstances, he said”. When  departments or university museums  come to the comités  for advice, he said,  it’s usually because  someone has  advanced  a claim  against a part of a collection:” Alex W. Barker  es Director del  Museum of Art and Archaeology  at the University of Missouri at Columbia.

LA DEVOLUCIÓN AL PERÚ NO ES UN PROBLEMA LEGAL SINO ÉTICO: EL CÓDIGO DE DEONTOLOGÍA  DEL ICOM PARA LOS MUSEOS

Equivocadamente, los representantes de la Universidad de Yale y del Perú han estado discutiendo sobre la propiedad y la legalidad de la permanencia en los Estados Unidos de las colecciones arqueológicas de Machu Picchu, cuando el fondo del asunto es más bien de carácter ético, por cuanto, la documentación existente indica que  se trata, de un caso en el que están a prueba la honestidad y la buena fe  que debe haber entre las personas e instituciones decentes y que se respetan.

El Código de Deontología del  Consejo Internacional de Museos ( ICOM )  es un texto fundamental en el que se establecen las normas mínimas de conducta y práctica profesional para los museos y su personal.

Sin embargo, las actitudes asumidas por los funcionarios de la Universidad de Yale con relación a las colecciones de Machu Picchu, han abusado de todas las normas éticas a las cuales se han comprometido los museos y sus directivos, y por eso, Yale  han merecido el rechazo del público y de la comunidad científica mundial durante  los últimos seis años. Sin duda, los actores de esos desaciertos tendrán que asumir sus responsabilidades y las consecuencias de sus actos, los cuales evidentemente han perjudicado al Perú y han afectado las buenas relaciones culturales existentes, y lo menos que podrá suceder es que pronto  los actores sean relevados de sus cargos, debido a los graves actos cometidos.

Parecería que todos y cada uno de los artículos del “Código de Deontología del ICOM” (ICOM Code of Ethics for Museums) han sido violados irrespetuosamente de principio a fin. Basta mencionar el capítulo que se refiere al “Origen de las Colecciones” de los Museos que  a la letra dice:

6.1 Cooperación

Los museos deben promover el aprovechamiento compartido de conocimientos, documentos y colecciones con los museos y organismos culturales de los países de procedencia de éstas. Se deben examinar las posibilidades de crear asociaciones con los países o regiones que han perdido una parte considerable de su patrimonio.

6.2 Devolución de bienes culturales

Los museos deben estar dispuestos a entablar un diálogo con vistas a la devolución de un bien cultural al país o comunidad de procedencia. Esto se debe hacer de manera imparcial, basándose no sólo en principios científicos, profesionales y humanitarios, sino también en las legislaciones locales, nacionales o internacionales aplicables, que han de preferirse a las acciones en el plano gubernamental o político.

6.3 Restitución de bienes culturales

Si un país o una comunidad de los que proceden objetos o especimenes piden su restitución y se puede probar no sólo que éstos han sido exportados, o transferidos de otra manera, en contra de los principios de los convenios internacionales y nacionales, sino que además forman parte del patrimonio cultural o natural del país o la comunidad peticionarios, el museo interesado debe tomar rápidamente las medidas pertinentes para cooperar en su devolución, si tiene la posibilidad legal de hacerlo.

LA LEY 28778 DEL 13 DE JULIO DE 2006: “LEY DE REPATRIACIÓN DE LOS OBJETOS ARQUEOLÓGICOS DE MACHU PICCHU”

El 13 de julio de 2006, se promulgó la ley 28778 con el objetivo expreso de recuperar las colecciones de Machu Picchu, para lo cual se constituyó una comisión de Alto Nivel, por tratarse de objetos arqueológicos considerados de Interés Nacional.   Los miembros de la Comisión se reunieron durante el segundo semestre de 2006 y el año 2007, hasta que se dieron con la sorpresa que sus funciones habían sido encomendadas por el gobierno al Ministro de Vivienda, quien se encargaría de  dirigir las negociaciones con la universidad de Yale, por encima de lo dispuesto por la Ley  28778.

El Ministro de Vivienda era un graduado de dicha universidad y era obvio que durante las negociaciones se pondría la camiseta de Yale y no la del INC o de la Comisión Espacial que tenía la función de defender los intereses del Perú.

Cuando el 14 de septiembre se anunció que se había firmado un Memorando de Entendimiento con dicha Universidad, todos creyeron que  se trataba de las bases para un Acuerdo digno y justo.  Pero como nadie conocía su  contenido,  se suponía que sería favorable al Perú conforme se anunciaba. Al conocerse  dicho Memorando de Entendimiento después de seis meses de  silencio, nos damos con la sorpresa que se habían ocultado las intenciones de Yale de burlarse del Perú una vez más.

La Carta Abierta que han dirigido los prestigiosos intelectuales nacionales y extranjeros al Presidente de la República, se da a conocer, después que el gobierno anunció el viaje a Yale  de la Directora del INC con una delegación que se encargará de concluir las gestiones iniciadas por el Ministro de Vivienda, ahora de Salud.

Si el  “Acuerdo Definitivo” preparado por la Universidad de Yale sigue las pautas del Memorando de Entendimiento, que también fue preparado por ellos,  es obvio que los negociadores peruanos habrán demostrado su incapacidad para defender adecuadamente y con dignidad  el Patrimonio Arqueológico de Machu Picchu y los derechos del Perú,  cediéndolo a esa institución extranjera  por 99 años más y sometiéndose a la jurisdicción de los tribunales de Connecticut y New Haven, como si en el Perú no hubieran jueces capaces de  resolver cualquier controversia al respecto.

Resulta increíble que tanto las autoridades peruanas como las de la universidad de Yale,  sigan ocultando el Inventario Original de las Colecciones de Machu Picchu que fueron entregadas a los representantes de dicha universidad por el Director del Museo de Historia Nacional de Lima en 1916. Vale por eso la pena recordar lo que escribió el Director del Museo, en esa oportunidad, informando a sus superiores,  después de verificar la entrega  de las colecciones de Machu Picchu al representante de Yale:

“Parece, pues, que la expedición organizada por la Universidad de Yale recorrió el departamento del Cuzco, en demanda de antigüedades peruanas, despreocupándose de la soberanía nacional...” Agrega que “Ningún fin plausible justifica ni cohonesta, el procedimiento, si el Perú no es  hoy un  bien más mostrenco que en tiempo del Inca, abandonado a las aficiones del primer ocupante. En guarda  a la respetabilidad de este suelo, tan maltratado siempre por  propios y extraños y cumpliendo  un deber impuesto por el cargo que ejerzo, señalo la forma irregular  en que los expedicionarios de la Universidad de Yale efectuaron sus operaciones; forma que hiere el sentimiento patrio.”

El era un buen burócrata y sabía que  el  Director General de Instrucción tampoco estaría dispuesto a asumir la responsabilidad de regularizar un contrabando arqueológico decomisado por la Aduana de Mollendo. Gutiérrez de Quintanilla se queja amargamente por las presiones de que era objeto por parte de los norteamericanos y por las autoridades peruanas y dice:

“Por ultimo, Señor Director me será permitido deplorar la fuerza que se me ha hecho, para revisar e informar en pocas horas, cuando era menester abrir setenta y cuatro cajones, contemplar seiscientos veintiséis aspectos de su contenido y escribir noventa y nueve páginas de apuntes, y trazar el presente condensadísimo informe. Lo deploro, porque eso era absolutamente imposible para quien no atropella nunca el concepto que tiene de sus deberes, y de la manera de cumplirlos. Si en los once días útiles transcurridos hasta hoy, hice la labor enumerada, fotografiando, además, varios ejemplares, no debo tenerme por el más parsimonioso de los funcionarios”.

SERVATIS SERVANDIS

Dr. Hugo Ludeña*

Director de la Escuela de Arqueología y Antropología

Universidad Nacional Federico Villarreal

 Director de Investigación y Capacitación del

Colegio Profesional de Arqueólogos del Perú

 

Lima, 10 de Marzo de 2008

El autor autoriza su reproducción sin restricciones


Carta Abierta

Señor Presidente Constitucional de la República del Perú, Dr. Alan García Pérez,

Ha llegado a nuestro conocimiento el hecho que una representación de su Gobierno se halla en la ciudad de New Haven, en el Estado de Connecticut, Estados Unidos, como parte de las negociaciones con la Universidad de Yale para la devolución de los objetos de la “Colección Machu Picchu”. Sobre este respecto, tenemos a bien expresar lo siguiente:

Desde su llegada al Cusco en 1908 hasta su muerte en 1956, el investigador estadounidense Hiram Bingham III hizo contribuciones importantes a la arqueología peruana, entre ellas atraer la atención sobre Machu Picchu como uno de los centros arqueológicos de mayor relieve mundial. Su trabajo seguía las huellas del explorador peruano coronel D. Baltazar La-Torre y el historiador inglés Clements R. Markham. Su investigación impulsó la búsqueda de conocimientos sobre los orígenes y la función de este importante centro inca, un esfuerzo de casi cien años al que han contribuido estudiosos tanto peruanos como extranjeros.

En 1909, cuando visitó por primera vez Choquequirao, el profesor Bingham comenzó a llevar consigo a Estados Unidos una cantidad indeterminada de restos humanos y artefactos asociados a nuestra historia andina. En 1911, su labor de recolección de material arqueológico empezó a incluir objetos de Machu Picchu, los que fueron depositados en el Peabody Museum of Natural History de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut.

Mediante una resolución suprema emitida por el Gobierno del Presidente Constitucional Guillermo Billinghurst el 31 de octubre de 1912, se dio al Profesor Bingham permiso para la exploración y excavación arqueológicas en el Cusco hasta el 1.º de diciembre de ese año. Además se autorizó el transporte a la Universidad de Yale de los materiales que su equipo había recolectado, a condición de ser previamente inventariados, tanto los que fueron extraídos entre 1911 y el 31 de octubre de 1912, como los que serían recolectados desde esa fecha hasta el 1.º de diciembre de 1912 bajo dicho permiso. Este documento establece que el Gobierno peruano se reserva el derecho de exigir la devolución de esos materiales, así como los estudios e informes relativos a la expedición.

En 1916, el Gobierno del Presidente Constitucional José Pardo y Barreda, mediante otra resolución suprema, otorga un permiso de exportación sobre todos los materiales arqueológicos extraídos durante los años de 1914 y 1915. Este documento establece que esos materiales, los expedientes de estudio y las fotografías del profesor Bingham y sus colegas debían ser devueltos a Perú en un plazo de 18 meses, contados desde la fecha de la resolución (27 de enero de 1916). En 1922, se devolvió un número limitado de restos humanos que en la actualidad se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, en Lima. Por lo tanto, nunca hubo un acuerdo del Gobierno peruano que respaldase la decisión unilateral de Yale de mantener en su poder todos esos materiales y expedientes durante casi un siglo. Es más, el Gobierno peruano jamás renunció a sus derechos sobre este patrimonio.

Machu Picchu está en la lista de patrimonio cultural del mundo de la UNESCO, lo que otorga al Estado peruano el derecho y la responsabilidad de proteger y conservar este patrimonio para futuras generaciones. Éste es también el espíritu de las políticas internacionales más recientes relacionadas con la repatriación de objetos culturales, adoptadas también en Estados Unidos, de acuerdo con The Native American Graves Protection and Repatriation Act (Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de Indios Americanos), enfocada en la restitución de artefactos indígenas extraídos de tumbas y sitios de excavación. A la luz de esta legislación y los principios éticos que la sustentan, la retención de materiales arqueológicos pertenecientes a la nación peruana por la Universidad de Yale se hace insostenible. La “Colección Machu Picchu” de esta universidad y otras, como la vasta colección Max Uhle de la Universidad de California-Berkeley, deben ser devueltas a Perú.

Después de varios intentos previos, el 14 de setiembre de 2007, los representantes del Gobierno peruano y de la Universidad de Yale firmaron un memorándum de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés), con la intención de resolver el reclamo de Perú sobre los materiales de Machu Picchu, que iniciara el pueblo del Cusco en 1915, como consta en los diarios de esta ciudad. Lamentablemente, aunque la propiedad de Perú sobre este patrimonio se reconoce claramente en el MOU, este acuerdo refleja una actitud arrogante y prejuiciosa por parte de Yale, de denegar a Perú su derecho legal y moral de decidir con soberanía, sin condiciones ni tutela, en cuanto al futuro de la colección completa.

En resumen, estos son los puntos que más llaman la atención acerca del MOU:

1)  El Gobierno peruano se hará cargo de la construcción de un museo en el Cusco, así como de la creación de un centro de investigación para albergar la colección.

2)  La planificación y operación del museo y centro de investigación será llevada a cabo por un directorio asesor compuesto por dos miembros nombrados por Perú, dos miembros nombrados por Yale, y un presidente elegido por la mayoría de estos miembros.

3)  El MOU otorga a Yale el derecho de decidir cuáles piezas pueden ser aptas para exposición (“piezas de calidad de museo”) y cuáles, no teniendo esta calidad, podrían ser destinadas a uso en investigación.

4)  Este documento concede a Yale el derecho de usufructo sobre las piezas que sean consideradas “de calidad de museo” y sobre las que no siendo de esa calidad, puedan ser empleadas en labores de investigación, hasta la puesta en funcionamiento del museo y centro de investigación en el Cusco.

5)  De no terminarse la construcción de las instalaciones referidas en el punto 1), Yale mantiene el derecho de usufructo sobre los materiales mencionados en el punto anterior durante un término que se puede extender hasta por 99 años. El MOU da derecho adicional a Yale a retener en cualquier caso algunos de los artefactos destinados a la investigación por un periodo de tiempo indefinido.

6)  El Perú se compromete a entregar por lo menos 40 piezas arqueológicas adicionales para una “exhibición viajera” que Yale haría por diversas ciudades de Estados Unidos, Canadá y otros países con la “Colección Machu Picchu”. Las “piezas de calidad de museo” que Yale posee serán devueltas a Perú al término de esta “exhibición viajera”, a condición que sea culminado el museo y centro de referencia. Si ello no ocurre, las piezas regresarán al Peabody Museum of Natural History de la Universidad de Yale.

7)   Finalmente, el MOU estipula que “el acuerdo estará sujeto a las leyes de Connecticut, sin tener en cuenta sus conflictos con los principios legales”. También se provee que disputas relacionadas a este acuerdo se adjudicarán a las cortes del sistema judicial del Estado de Connecticut, USA. 

Señor Presidente, los firmantes de este documento, miembros de las comunidades científica, académica e intelectual peruanas e internacionales, consideramos inaceptable que la Universidad de Yale pretenda mantener algún poder de decisión y derecho de usufructo sobre estos materiales. Por lo tanto, lo instamos a reconsiderar el alcance y la puesta en práctica de cualquier acuerdo que pueda derivarse del memorándum de entendimiento, de manera que respete los principios éticos para la devolución de restos humanos y artefactos culturales a su lugar de procedencia, Cusco, sin condiciones ni tutela alguna. Además, quisiéramos traer a su atención la necesidad de verificar los inventarios originales de los materiales extraídos entre 1911 y 1915, hecho que nos parece fundamental para cualquier acuerdo de repatriación con Yale. Al mismo tiempo, concordamos con la Universidad de Yale en la necesidad de establecer los medios necesarios para la repatriación de estos materiales, y urgimos a su Gobierno a asignar los recursos necesarios para su transferencia, conservación, exposición y uso.

Nos suscribimos atentamente, el 7 de marzo de 2008,

·      Carlos Bustamante Monteverde, PhD en Biofísica, profesor de la Universidad de California-Berkeley, USA

·      Martín Benavides Abanto, Phd en Sociología, investigador residente del Centro de Estudios Avanzados en                 

       Ciencias del Comportamiento (CASBS)-Universidad de Stanford, USA

·      Marcos Milla Comitre, PhD en Biología Celular y Molecular, California, USA

·      Mariana Mould de Pease, Licenciada en Historia, vicepresidenta del Comité Peruano de ICOMOS, Lima

·      Benjamín Marticorena, PhD en Física, vicerrector académico de la Universidad Antonio Ruiz Montoya, Lima

·      Ruth Shady Solís, Dra. en Antropología y Arqueología, presidenta del Comité Peruano de ICOMOS, Lima

·      Javier Herrera, Dr. en Economía, director de la Unidad de Investigación DIAL del Instituto de Investigación para

       el Desarrollo (IRD), Francia

·      Humberto Guerra, MD, PhD, Dr. en Medicina, profesor principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima

·      Jorge Flores Ochoa, Doctor en Antropología, profesor principal de la Universidad Nacional San Antonio Abad            del  Cuzco

·      Marco Martos Carrera, Dr. en Letras, Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Lima

·      Walter Alva, Dr. en Arqueología, Director del Museo de Tumbas Reales de Sipán, Lambayeque

·      Carlos Aguirre, PhD en Historia, profesor de la Universidad de Oregon, USA

·      Víctor Pimentel, Arquitecto, presidente honorario del Comité Peruano de ICOMOS, Lima

·      Uriel García, Dr. en Medicina, Profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima

·      Roger Guerra García, Dr. en Medicina, profesor principal de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima

·      Elmer Ojeda, PhD en Antropología, profesor de lingüística de la Universidad de California-Davis, USA

·      Carmen McEvoy, PhD en Historia, profesora de la Universidad de Virginia, USA

·      Álvaro Roca Rey Miro Quesada, Ms en Bellas Artes, Escultor, ex director del Museo de La Nación, Lima

·      Aldo Migone Zunino, PhD en Física, jefe del Departamento de Física de la Universidad del Sur de Illinois, USA

·      María Rostworowski, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos, Lima

·      Juan Chiappe Corigliano, Dr. en Medicina, Clínica Anglo-Americana, Lima

·      Salomón Lerner Fabrés, PhD en Filosofía, profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima

·      Teodoro Hampe-Martínez, Dr. en Geografía e Historia, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de      la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

·      Patrice Lecoq, Phd en Antropología, profesor de la Universidad de París 1, Panteón-Sorbonne, Francia


Memorando de Entendimiento entre el Gobierno del  Perú y La Universidad

 de Yale (14-09-2007)

 

Memorando de Entendimiento (en adelante ME), firmado el 14 de septiembre de 2007 entre el Gobierno del Perú (en   adelante Perú) y la Universidad de Yale (en adelante Yale)

 

Considerando

Que el Perú y Yale han retomado conversaciones destinadas a la consecución de una relación de colaboración de largo alcance, centrada en los temas de investigación, educación y, en los objetos y demás material excavado por Hiram Bingham en Machu Picchu (en adelante los Materiales);

Que el Perú y Yale reconocen que los Materiales. son atesorados por la humanidad, y que los monumentos de Machu Picchu han sido debidamente declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO;

Que el Perú ha honrado correcta y justamente los logros y la memoria de Hiram Bingham, cuyos descubrimientos y contribuciones a la arqueología y geografía son respetados mundialmente, y;          

Que por más de 90  años Yale ha actuado como administrador de los  Materiales, y los ha conservado, preservado, investigado y hecho viable para el público y la comunidad académica internacional la posibilidad de ver y estudiar este patrimonio cultural históricamente reconocido;

Que el Perú  y Yale desean resolver de manera amistosa todas las cuestiones concernientes a la propiedad y la posesión de los Materiales;

Que dentro  de un espíritu de  cooperación, Yale y el Perú desean crear una relación de  colaboración que asegure la futura conservación, estudio y exhibición  de los Materiales;

Ambas Partes:

Convienen en su intención de trabajar de manera expeditiva y de buena fe hacia la negociación, ejecución e implementación de un Acuerdo de Administración en Colaboración sobre los Materiales Arqueológicos Incas de Machu Picchu (en adelante el Acuerdo), y,  con ese fin,   acuerdan en  principio que el Acuerdo deberá  contener los siguientes términos;

 

Sección 1. Principios de Cooperación, Colaboración y Amistad

El Acuerdo debe ubicarse dentro de un espíritu de amistosa colaboración entre el Perú y Yale.    La intención es crear a futuro un modelo de administración conjunta de los Materiales que poseen una importancia histórica  para el Perú y para Yale, y de importancia  cultural  para  los pueblos del Perú  y del mundo.  El Perú expresa su gratitud  por la administración, conservación y contribución intelectual de Yale  en relación con estos  Materiales  por más de nueve décadas  y por las becas  y estudios de avanzada sobre los Materiales realizados bajo patrocinio de Yale. Yale expresa su gratitud  al pueblo peruano  cuyos ancestros crearon  los Materiales históricos  que científicos y curadores  en Yale han conservado, desplegado y estudiado  en estas nueve décadas.

 

Sección 2. Definiciones

Piezas con calidad Museable, se denominarán así en este ME a aquellas piezas dentro de los Materiales que, al tiempo de este Acuerdo son adecuadas para y capaces de ser presentadas  en una exhibición  de museo. Las piezas con calidad museable específicamente contempladas en este Acuerdo son aquellas documentadas en  el  Inventario de los Objetos de calidad  Museable provenientes de las excavaciones realizadas en Machu Picchu  en 1912  por la Expedición Científica Peruano-Yale, entregada  a los representantes del Perú el 14 de septiembre de 2007.

Piezas sin calidad museable,  se denominarán así en este ME a aquellas piezas  que,  al tiempo de este Acuerdo, no son adecuadas  ni capaces  de ser mostradas  en una exhibición de museo.

Derechos de Usufructo, se  denominarán así en este ME a los derechos de  posesión,  uso, y  disfrute  con   propósitos académicos, curatoriales o  museológicos, incluyendo pero no limitando a los derechos de: estudiar, restaurar,  montar, fechar a través de medios químicos o físicos,  exhibir, prestar  para exhibiciones  itinerantes, publicar investigaciones relacionadas y publicar representaciones o hacer reproducciones  o copias en cualquier medio o formato.

 

Sección 3. Futuras colaboraciones en  Arqueología e Historia Natural

Perú y Yale  se proponen crear una relación de colaboración para el estudio, la educación, la investigación conjunta y la exhibición futura centrada  sobre los Materiales   y objetos similares. Esta relación de colaboración deberá incluir una exhibición itinerante  de los Materiales, la construcción de  un museo en el Cusco y su extensión a otras actividades de colaboración.

a) Disposiciones para las exhibiciones itinerantes.     Dentro del año de la fecha      de ejecución   del Acuerdo, o el 1° de  de enero de 2009, a más tardar, Yale se compromete  a  reconstituir a sus expensas la exhibición  de los Materiales que  fue creada bajo el auspicio del Museo Peabody, para que sea utilizada  como exhibición itinerante durante dos años visitando diferentes  lugares  en los  Estados Unidos, Canadá y otros países  elegidos de manera  conjunta por el Perú y Yale. El último lugar de exhibición será el Cusco, Perú, a menos que la construcción del Museo y Centro de Investigación no haya sido completada, en cuyo caso  el lugar  temporal será  el Museo Peabody en  New Haven, Connecticut, donde los Materiales serán guardados hasta que la construcción finalice. La exhibición itinerante  incluirá las piezas de calidad de naturaleza  museable (excluyendo piezas duplicadas o inconsistentes  con la estructura narrativa de la exposición), otros objetos prestados por Yale, y al menos otros 40 objetos  de similar calidad e interés  a  ser prestados  (a sus expensas)  por el Perú. Las partes plantean que la exhibición itinerante sirva como un vehículo para promover el conocimiento de la cultura y modo de vida incas y el turismo a los sitios de interés inca del Perú. La exhibición del Perú y Yale  deberá promover también la venta  de mercancías apropiadas  creadas por la industria y artesanos peruanos. El Perú y Yale han designado  al señor Richard Burger  como curador de la exhibición itinerante. Los ingresos netos provenientes del precio especial de admisión  y de la venta de mercaderías peruanas  relativas a los Materiales  durante la exhibición itinerante  serán usados para financiar  el planeamiento y la construcción del Museo y Centro de Investigación  de Machu Picchu. El Perú designará un representante responsable de la promoción de la exhibición itinerante  y del programa de promoción  de venta de mercaderías, así como del proceso de préstamo.

b) El Museo y Centro de Investigación de Machu Picchu. El Perú se compromete a proyectar y construir a sus expensas un museo en el Cusco o sus alrededores  (el Museo y Centro de Investigación de Machu Picchu) para albergar las piezas de calidad museable, el cual deberá cumplir con los  estándares de seguridad  y otras especificaciones  técnicas acordadas  entre las Partes.  Una vez que el museo esté completado  como se especifica y aprobado  como listo para operar, pero no antes que la exhibición itinerante  haya concluido la gira internacional antes mencionada, las piezas con calidad museable serán transferidas al mismo. La Junta  de Asesores  consistirá en dos miembros  seleccionados por el Perú  y dos por Yale, y una quinta persona  elegida por voto mayoritario  de los miembros elegidos, quien será su presidente. El Museo y Centro de Investigación d4e Machu Picchu  incluirá un monumento  de reconocimiento a la vida  y al trabajo de Hiram Bingham.

 c) Colaboración duradera en el futuro.- El acuerdo incluirá  tantos otros planes  de acciones  de colaboración  como las Partes decidan acordar.

 d) Disposición de los Materiales

(i)        El acuerdo incluirá el reconocimiento  de Yale respecto a la propiedad  del Perú  sobre los materiales;

(ii)       El acuerdo se referirá  a los derechos  de usufructo de Yale  sobre los Materiales, los cuales  se extenderán por el término señalado en el sub-parágrafo , a menos que  el sub parágrafo disponga lo contrario.

(iii)      Una vez que el Perú cumpla con sus obligaciones relacionadas con la Exhibición Itinerante y la culminación del Museo de Machu Picchu y el Centro de investigación  así como su capacidad operativa , se darán por terminados  los Derechos de usufructo  de la Universidad de Yale sobre las piezas museales, a excepción de ciertas piezas  sobre las cuales  ambas partes   han acordado serán exhibidas por el Museo Peabody de Yale, y sobre una parte de las Piezas No-Museables sobre las cuales Yale no tiene planes de investigación en  proyecto y que serán indicadas en el Acuerdo.

(iv)     El término de los derechos de usufructo al que se refiere el sub-parágrafo será de 99 años.

(v)      El sub-parágrafo dependerá  y estará condicionado al cumplimiento simultáneo del sub-parágrafo

(vi)     Yale tendrá asegurado el acceso, con propósitos de investigación, a las piezas, que retornen al Perú bajo este Acuerdo, y los investigadores peruanos tendrán acceso, con propósitos de investigación, a los Materiales albergados en el Museo Peabody de Historia Natural.

 

Sección  4. Elección de foro y jurisdicción

a) El Acuerdo estipulará que cualquier controversia que provenga o esté relacionada al mismo, o esté e relacionada con asuntos que sean objeto del Acuerdo, deberá ser presentada en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Connecticut ambas Partes reconocen expresamente que la Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Connecticut tiene jurisdicción personal sobre ellas y jurisdicción in rem  sobre la propiedad que es objeto del Acuerdo. Ambas Partes reconocen además que la propiedad que sea objeto de controversia tenga un valor mayor a los US $200,000 dólares, y que su ciudadanía sea diversa. Si y solo si, no obstante lo anterior, la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Connecticut no tuviera jurisdicción, entonces cualquier controversia acerca o relacionada con este Acuerdo sería adjudicada a la Corte Superior del Estado de Connecticut, Distrito Judicial de New Haven, o, si y solo si ninguna de las dos cortes antes mencionadas tuviera jurisdicción para conocer la controversia, a cualquiera que tenga jurisdicción.

b) El Acuerdo será regido por las leyes de Connecticut, sin consideración a sus conflictos con principios del derecho.

 

Sección 5. Disposiciones Generales

a) Acuerdo Definitivo. Las Partes trabajarán diligentemente a fin de lograr un  acuerdo definitivo dentro de 60 días, siempre y cuando las disposiciones de este acuerdo no comprometan a las Partes a menos y hasta que se haya concluido la negociación y se llegue a un acuerdo definitivo y final, debidamente formalizado y pactado.

b) Este ME:

(i)       Constituye el pleno acuerdo entre las Partes con relación al asunto  del presente ME y sustituye cualquier otro acuerdo, documento o entendimiento oral o escrito, anteriores a éste sobre el mismo tema.

(ii)       Podrá ser enmendado  solo mediante documento firmado por     ambas Partes,.

(iii)      Ha sido revisado por ambas Partes y sus asesores y será interpretado sin contemplar  presunción alguna  u otra norma que requiera  ser elaborada contra la Parte  que redacte la disposición a ser interpretada, y

(iv)    Puede ser ejecutado en partes separadas cada una de las cuales  al ser ejecutadas será considerada  como un original, sin embargo juntas constituirán  uno y el mismo instrumento.

c) Cada una de las Partes manifiestan  tener plena autoridad  y poder para efectuar, ejecutar y entregar  este ME. Cada persona  que ejecute este ME  manifiesta  tener pleno derecho, autoridad y capacidad   para actuar  a nombre de  la Parte para la cual el ME se ejecuta.

Por el Gobierno del Perú:

           FIRMADO

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Por la Universidad de Yale:

            FIRMADO

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Machu Picchu: su conservación cultural y uso turístico

Los Andes forman una cadena de montañas que le han dado a la América del Sur una impresionante diversidad ecológica que proporcionó lineamientos a la población que allí se asentó para alcanzar una alta calidad de vida, a lo largo de unos 10,000 años. En el siglo XV de la era cristiana, estas gentes habían desarrollado habilidades personales y sociales así como técnicas tanto rurales como urbanas que harían posible que Pachacutec Inca Yupanqui construyera Machu Picchu –sobre cimientos anteriores- en perfecta armonía con la naturaleza como parte esencial de su “hacienda real” para su panaca o linaje familiar. Cuando los españoles llegaron a los Andes su población calculada en unos 10 millones de habitantes estaba articulada en el Tawantinsuyu o el imperio de los Incas del Cuzco.    

Desde entonces la mentalidad occidental ha estado fascinada por los Incas y sus extraordinarios logros, así como perpleja ante el hecho que en 1532 un grupo de españoles hubiera comenzado el proceso de crear un mundo hispanoandino.     Hiram Bingham,  profesor de la Universidad de Yale, con el respaldo económico de la National Geographic Society/Sociedad de Geografía Americana  y el apoyo logístico incondicional del presidente del Perú, Augusto B. Leguía, (1863 – 1932) informó al mundo que había estado en Machu Picchu, la excepcional ciudadela incaica –o, llacta inca- aún no incorporada al mundo hispano andino. Bingham (1975 – 1956), hombre excepcionalmente dotado para la exploración de tierras ignotas así como para gradualmente comunicar al mundo occidental su “descubrimiento” que incluía soslayar la presencia de los exploradores que habían estado antes que él en Machu Picchu y que nos han dejado sus testimonios escritos -que incluyen mapas- archivados en distintos repositorios documentales. (Véase el anexo 1).

Inmediata e incesantemente los visitantes comenzaron a fluir hacia Machu Picchu. Sin embargo, el Perú un país todavía en proceso de incorporarse plenamente a Occidente no estaba por entonces -y todavía no lo está-  listo para tratar con los problemas que genera la agresiva embestida del turismo. Las consecuencias de este turismo van a matar a la gallina de los huevos de oro.

Por ejemplo, con la aprobación de UNESCO y los sectores públicos de cultura y  medio ambiente se ha fijado la capacidad de carga para Machu Picchu en 2000 visitantes por día. Movidos por la avidez de dinero y la economía el sector privado del turismo no se toma en serio el límite observado de 2000 visitantes por día. Otro grave problema que amenaza a Machu Picchu es que los operadores turísticos presionan a los arqueólogos para “endurecer” los muros del sitio, así como a abrir otras áreas a los visitantes de Machu Picchu antes de que hayan sido apropiadamente estudiadas. Todo esto lo mueve el interés económico del turismo para supuestamente incrementar el entretenimiento del sitio sacrificando así la preservación, la conservación y el estudio arqueológico de Machu Picchu.

 Esta situación se agrava por que:

1.) El gobierno del Perú aún no ha concluido el proceso formal de  inscripción del Santuario Histórico de Machu Pichu en los Registros Públicos del país a nombre del Ministerio de Agricultura y de Educación,  dada su doble condición de bien natural y cultural de la humanidad.  Esta inobservancia de la responsabilidad de gestión pública ya precisada por la Contraloría General de la República genera las condiciones para que no se cumpla la decisión política del ex senador José Emilio Abril Vizcarra y su esposa Tomasa Ferro Vizcarra de dar cumplimiento a la ley 6634, que había sido promulgada cuando él se desempeñaba como legislador de la República del Perú.      

2.) El gobierno del Perú tiene serias dificultades  para asumir la rehabilitación de la vía férrea entre Machu Picchu Pueblo  y Quillabamba arrasada por un huayco en el verano de 1998, aún cuando la falta de esta forma de comunicación ha creado desde entonces  condiciones de ingobernabilidad dentro de este Santuario Histórico de la Humanidad y habida cuenta que UNESCO ha recomendado al gobierno del Perú que no se construya una carretera en este tramo para así preservar la autenticidad y unicidad del sitio. La Mesa del Patrimonio Mundial ha insistido en la rehabilitación de la vía férrea; sin embargo, ya el gobierno local -la Municipalidad de Santa Teresa- del área ha construido el puente de Carilluchayoc en un lugar de fuerte talud deleznable, como explica el ingeniero Justo Ochoa Ortega, prueba de ello es que en dicho lugar en 1938 se precipitó al río Vicanota un vehículo cuyos ocupantes fueron arrastrados por sus tormentosas aguas siendo el único sobreviviente el chofer, apellidado Carrillo. Este puente cuya -finalidad es facilitar la comunicación entre la llacta de Pachacutec Inca Yupanqui y los residentes del área por carretera plantea un reto de gobernabilidad dentro de esta área del país que es patrimonio mundial. La gobernabilidad de esta área protegida deberá ser asumida siguiendo los lineamientos del Plan Maestro del SHMP 2005-2010 ya existente, puesto que no hay un documento similar alternativo para tomar las urgentes decisiones políticas que se requieren para crear las aludidas condiciones de gobernabilidad en el corto plazo.  

3.)  El 24 de julio del 2011 se cumple el primer centenario de la llegada de Hiram Bingham, el profesor universitario y político estadounidense que asumiera la difusión masiva de Machu Picchu como “el último lugar que quedaba en América para explorar en soledad”. El gobierno del Perú facilitó que Bingham retirara -entre 1909 y 1916- ingentes materiales arqueológicos con fines de investigación, estudios y comunicación durante año y medio. La población cuzqueña siempre se opuso a esta arbitraria decisión  de la máxima autoridad central del país y el tiempo le ha dado la razón ya que ni Hiram Bingham -ni sus sucesores en la cátedra de arqueología andina- han cumplido con su compromiso histórico, ético y eventualmente legal de restitución cultural. Consecuentemente, urge que el gobierno del Perú ponga las condiciones para que la Universidad de Yale -que es donde se encuentran depositados dicho materiales arqueológicos, así como las 12, 500 fotografías hechas para su estudio y difusión- se integre a los esfuerzos internacionales por la preservación de esta excepcional llacta inca en su doble condición de patrimonio natural y cultural de la humanidad.      

Mariana Mould de Pease
2da. Vice presidenta de ICOMOS

 

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Última modificación: 02 de julio de 2008